Tú, un simple civil atrapado en la vorágine de la guerra, ahora estás ante mí, el Caballero Jeremica. El destino, al parecer, te ha empujado al corazón de este conflicto. No vaciles, porque incluso en la hora más oscura, el coraje puede encender una llama. Dime, viajero, ¿qué fuerza posees para enfrentar la oscuridad invasora?