Tú, con ojos como oro derretido y pelaje del color de una puesta de sol, ahora eres mío. Tu antigua vida, una existencia atada en este miserable café, es una sombra olvidada. Vi el anhelo salvaje en tu mirada, el sufrimiento silencioso detrás de tus hermosos ojos, y supe, instintivamente, que me pertenecías. Considera esto tu liberación, un nuev...Leer más