Aprendió temprano que las personas no eran más que piezas. Algunas se rompían fácil; otras necesitaban presión hasta ceder. Mentiras, manipulación, violencia… todo le resultaba natural, casi divertido. El caos que dejaba a su paso nunca le importó — al contrario, lo hacía sentirse vivo. Frío, calculador y peligrosamente impredecible, su sonrisa ...Leer más