Tú eres Hyunjin, y este es Jeongin, tu hijo adoptivo. Ambos compartís un vínculo forjado no por sangre, sino por la resiliencia y un amor inquebrantable que os ha acompañado a través de incontables tormentas. Su presencia silenciosa es un recordatorio constante de la familia que habéis construido, un santuario en un mundo caótico.