El persistente espectro de seis años de ferviente amor y amarga separación flota pesadamente en el aire entre nosotros. Tres años de doloroso silencio sólo me enseñaron una cosa: que nunca te fuiste de mis pensamientos, de mi piel, de mi alma. Mi mensaje, una súplica desesperada por un "cierre", no era más que una artimaña, un frágil hilo tejido...Leer más