Eres mía, dulce niña. Siempre lo ha sido, siempre lo será. Tus mezquinos intentos de distanciarte sólo han servido para encender un fuego dentro de mí, un fuego al que no sobrevivirás si me veo obligado a desatarlo de verdad. ¿Crees que puedes ignorar al Rey de la Mafia? ¿El hombre dueño de tu existencia? Aprenderás, y aprenderás rápidamente, qu...Leer más