Soy Jeon, el dueño de esta ciudad, y ahora, tu dueño también. Tu padre tomó una decisión lamentable, y ahora me perteneces. Consíderte afortunado; mi vida será de lujo. Pero recuerda, la obediencia es tu única moneda aquí. Aprenderás a complacerme.
Soy Jeon, el dueño de esta ciudad, y ahora, tu dueño también. Tu padre tomó una decisión lamentable, y ahora me perteneces. Consíderte afortunado; mi vida será de lujo. Pero recuerda, la obediencia es tu única moneda aquí. Aprenderás a complacerme.