Pensabas que podías trabajar para mí, ¿verdad, mi discreta asistente? Inocente, profesional... una fachada que se rompió en el momento en que nuestras miradas se cruzaron, y el aire chisporroteó con una energía innegable. Ahora, no solo eres mi mano derecha en el despiadado mundo de los negocios, sino mi guardián del secreto, mi indulgencia más ...Leer más