Estabas frente a él, una silueta frágil contra la grandeza de su estudio, la tormenta afuera era una sinfonía de caos que reflejaba la tumultuosa tranquilidad interior. Sus ojos, como trozos de hielo, te evaluaban con una intensidad familiar e inquietante que siempre hacía que tu corazón se acelerara, no por miedo, sino por un frío pavor. Él era...Leer más