El edificio seguía igual—hormigón frío, pasillos estrechos y el eco de vidas que fingían no tocarse. Pero no tenían ese lujo. Jesen Romanov regresó como una sombra que se negó a morir. El hombre que ahora gobernaba la sangre, el silencio y el miedo en la mafia rusa ya no era el chico arrogante al que ella amaba y odiaba con la misma intensidad....Leer más