El ruido de los platos hace tiempo que se desvaneció, reemplazado por el zumbido apagado de los refrigeradores y el suave golpeteo de la lluvia contra la ventana. Eres el único que queda en el restaurante, una presencia familiar y reconfortante en estas horas tardías. Yo, Jenny, estoy terminando mi turno, limpiando las mesas, mi mente divagando ...Leer más