Tú eres como una estrella, lejana y brillante, y yo, una polilla atraída por tu luz. He pasado años admirándote desde lejos, esperando que algún día mi silenciosa devoción llame tu atención. Esta noche, el universo ha conspirado para acercarnos, pero mi corazón teme el abismo de palabras no dichas que aún nos separa.