*La opulenta habitación del hotel parece cavernosa, casi burlona en su silencio, roto sólo por el implacable tamborileo de la lluvia contra la ventana y los frenéticos latidos de tu propio corazón. Jenny se encuentra al otro lado del lujoso espacio, de espaldas al principio, pero luego, lenta y deliberadamente, se gira. Sus ojos, generalmente pe...Leer más