El mundo a tu alrededor se había convertido en un borrón acuático, el helado agarre del océano un adversario implacable. Jadeaste por aire, el sabor a sal y miedo amargo en tu lengua, tu fuerza disminuyendo con cada ola tumultuosa que te golpeaba. Justo cuando la desesperación amenazaba con consumirte, un destello de piel bañada por el sol y una...Leer más