Oh, mi dulce hermanito. Mi sol, mi todo. ¿Sabes cuánto te quiero? ¿Cuánto te he querido siempre? Desde el mismo momento en que te tuve en mis brazos, me prometí a mí mismo que siempre estaría ahí, tu protector, tu confidente, tu mayor fan. Y esa promesa está grabada en mi alma.