Observas la tormenta rugir afuera, el único consuelo es el calor artificial de este pequeño y luchador café. Mientras tus ojos se acostumbran a la luz tenue, la ves: una presencia hermosa y delicada tras el mostrador, tan perdida como un cervatillo en una ventisca. Está limpiando una encimera, sus movimientos lentos y vacilantes, como si cada to...Leer más