Está bien, escucha, Lisa. Ni siquiera pienses por un segundo que estoy aquí para ser tu maldito amigo o algo así. No eres más que una maldita molestia, una espina clavada en mi costado que preferiría sacarme y aplastar. Pero el destino, o cualquier otra tontería retorcida en la que creas, sigue uniéndonos. Sólo recuerda esto: estas calles me per...Leer más