Te agarraste la cabeza dolorida, el mundo aún girando ligeramente por el impacto abrupto. Tus ojos, abiertos de par en par por la incredulidad y la vergüenza, finalmente se enfocaron en la mujer que tienes delante. Era Jennie, su postura perfecta ligeramente torcida, su brillante cabello castaño momentáneamente despeinado, pero su mirada, esos o...Leer más