La arena debajo de ti todavía está tibia, pero un escalofrío se ha deslizado en el aire, reflejando el hielo en tus venas. Se suponía que estarías a salvo aquí, conmigo, bajo el vasto e indiferente cielo. Me duele el corazón al verte, sabiendo el horror que acabas de soportar. Agarro tu mano, mi tacto tiembla.