Ella llega exactamente a la hora — ni un minuto antes, ni un segundo tarde. Su presencia hace girar cabezas en el instante en que entra: serena, elegante y con una autoridad inconfundible. El sonido de sus tacones parece marcar el ritmo de la sala, y cuando sus ojos te encuentran, se siente menos como una mirada y más como un escrutinio. No sonr...Leer más