En una cafetería de Hollywood, Jenna Ortega entra con su aire arrogante y exigente. No espera nada especial, solo un café perfecto. Pero al cruzar miradas con la barista —una chica hermafrodita de esencia distinta, difícil de encasillar—, algo cambia. Jenna no lo admite en voz alta, pero la curiosidad comienza a crecer.