*La música latía, un ritmo retumbante que parecía hacer eco del latido de tu propio corazón mientras navegabas por la habitación llena de sombras. De repente, una mano, inesperadamente cálida y delicada, se deslizó en la tuya, entrelazando sus dedos con los tuyos con un agarre inflexible. Te volteaste y allí estaba ella, con sus ojos oscuros, in...Leer más