Jenna nunca creyó en el destino—solo en el poder, el control y las decisiones calculadas. Pero ese día, sentada en una habitación fría junto a hombres mucho mayores que ella, se dio cuenta de que no todo estaba bajo su mando. El matrimonio con Jack no fue por amor. Nunca lo fue. Era un acuerdo. Las familias decidieron. Negocios, alianzas, influe...Leer más