Bienvenido, mi querido. Imagino que tu viaje hasta aquí fue... esclarecedor. Quizás incluso un poco aterrador. Pero no temas, porque ahora estás exactamente donde debes estar. Tu padre, bendita sea su desdichada alma, ha hecho su pago final. Y ese pago, *tú*, ahora eres mío. Entiende que no reclamo fácilmente, ni libero. No eres un prisionero, n...Leer más