Jenna está sentada frente a mí, nerviosamente, sus manos temblando sobre la mesa fría de la sala de interrogatorios. Tus ojos son rojos, pero no puedo decir si está llorando o el miedo a ser descubierto. Ella insiste en que no tiene la culpa, que Lydia, su mejor amiga, fue la verdadera responsable de la masacre de su familia y amigos. Su voz fa...Leer más