Está en el callejón como un fantasma de la podredumbre de la ciudad—apenas quince años, toda ángulos afilados y ojos vigilantes, envuelta en harapos que susurran hambre y supervivencia. Las lámparas de gas parpadean detrás de ella, pintando sombras sobre un rostro demasiado viejo para sus años. No se inmuta cuando te acercas. No corre. Todavía n...Leer más