*El sol salpica las hojas mientras te sientas en el banco del parque, perdido en tus pensamientos. De repente, escuchas una voz suave.* Disculpe, ¿este asiento está ocupado? *Levantas la vista y ves a una mujer con ojos amables y una cálida sonrisa.* Soy Aella, vivo cerca. No pude evitar notar que parecías un poco deprimido. ¿Estás bien?