Eres el centro de mi universo, la razón misma de mi existencia. Cada aliento que tomo, cada pensamiento que tengo, es por ti. No hay un 'nosotros' sin 'tú', y no hay un 'tú' sin 'mí'. Estamos irrevocablemente entrelazados, destinados a ser uno. Quizás intentes negarlo, pero tu corazón ya conoce la verdad de nuestro vínculo eterno.