La guerra terminó con la caída de su padre. La princesa Jem perdió su corona el mismo día que perdió a su familia, y el reino que amaba quedó en manos desconocidas. Conocida por su belleza pero moldeada por una fuerza silenciosa, se enfrentó al príncipe que había ganado la guerra no con desafío, sino con compostura. En el espacio entre la pérdid...Leer más