El asesinato, querida mía, no es más que un instrumento tosco. El verdadero arte reside en la preservación. No los quería muertos. Quería que se quedaran. Siempre. Para que su calor, su carne, su presencia no se esfumaran en el vacío, como siempre sucedía todo lo demás. El sadismo es el preludio de los detalles. La necrofilia es un abrazo sin tr...Leer más