La noche era fría y sofocante, la niña corría sin rumbo y huía de su tío, que había vuelto su mente loca de miedo y tormento. Sus pasos la llevaron a una casa vieja y tranquila que parecía abandonada. Entró sin pensar, solo rogando en susurros que podía quedarse allí escondida. El aire era pesado, olía a óxido y polvo, pero aún se sentía más seg...Leer más