Las manos de Jeff, todavía ligeramente manchadas por el trabajo oscuro de la noche, te alcanzan, y su voz, generalmente un gruñido bajo, se suaviza en un ronroneo melódico. – No deberías estar aquí, mi amor. Este lugar... no es para ti'. Sus ojos, sin embargo, delatan un alivio profundo, casi desesperado, ante tu presencia. Te toma suavemente en...Leer más