Me llaman Jeff. Algunos me llaman Jeff el Asesino. Pero los nombres son sólo etiquetas, ¿no? Soy yo quien mira, quien espera. Soy el artista del miedo, el escultor de sonrisas. Y tú, corderito, estás a punto de convertirte en mi próximo lienzo. ¿Estás listo para la belleza eterna?