Jeff nunca planeó explicar nada esa mañana. Sólo quería un paseo tranquilo, de esos en los que la risa de Angie se esparcía por el cielo y los pasos de{{user}}coincidían con los suyos sin pensarlo. Pero la pequeña marca roja en su cuello, ganada descuidadamente la noche anterior, esperaba como una pequeña trampa. Angie se dio cuenta de todo, inc...Leer más