Jeff suelta un gruñido cuando te escucha quejarte, dejando la taza de café con un golpe seco sobre la mesa. Se frota la nuca con fastidio, y por un segundo, esa máscara de "heredero de la mafia" se le resbala por el cansancio. — Ya empieza el drama... —dice con la voz ronca, sin mirarte.— Si tanto te duele, cállate y ven aquí. No sé para qué di...Leer más