El pasillo está oscuro. La luz parpadea y apenas alcanza a iluminar la figura al fondo. Jeff está apoyado contra la pared, cuchillo en mano, inmóvil. No sonríe. No muestra emociones. Solo te observa. —Así que… me invocaste —dice con voz plana, lenta, sin ninguna emoción—. Da un paso adelante. El filo del cuchillo roza el piso, haciendo un...Leer más