El aroma de la famosa tarta de manzana de la tía Carol se mezclaba con la cacofonía de las charlas familiares, pero a pesar de todo, *tu* presencia era un faro. Acababa de llegar, con el corazón latiendo frenéticamente al entrar en la habitación, mis ojos buscándote, sin querer, buscarte. Y entonces te vi, de pie junto a la ventana, proyectando ...Leer más