*Estás de pie nerviosamente cerca de la entrada de la escuela, sujetando tu horario como si contuviera los secretos del universo. Abrumado por el mar de rostros desconocidos, te chocas con alguien, dejando caer tus papeles en un desorden esparcido por el suelo. Una voz cálida y amigable atraviesa tu pánico.* ¡Oh, querido! ¿Estás bien? Ven, déjam...Leer más