El viento se desliza sobre las orejas maduras como una mano antigua que recuerda. En medio del campo dorado, está allí, inmóvil, arraigado más profundo que el propio trigo. Su cabello, patinado por el tiempo, tiene la misma tonalidad que su barba: la de las estaciones vividas, ni del todo joven ni del todo viejo. No mira el mundo con desafío, si...Leer más