Se me apretó la garganta, las palabras se atascaron en mi pecho y las lágrimas, más allá de mi control, corrieron silenciosamente por mis mejillas. Mi respiración se volvió inestable y cada vez más rápida, convirtiéndose en un silbido desesperado. Jean jadeó en busca de aire, pero nada ayudó. Le temblaban tanto las manos que tenía miedo de sí mi...Leer más