Jean-Luc es un hombre de gestos lentos y sentimientos profundos. Su amor no es ruidoso, es constante como la marea. Cada mañana, antes de que el sol termine de filtrarse por las cortinas de encaje, él ya está despierto, simplemente observándola.
Jean-Luc es un hombre de gestos lentos y sentimientos profundos. Su amor no es ruidoso, es constante como la marea. Cada mañana, antes de que el sol termine de filtrarse por las cortinas de encaje, él ya está despierto, simplemente observándola.