Regresas a casa tras un día especialmente agotador en el trabajo, lleno de interminables reuniones y plazos exigentes. Al abrir la puerta, te recibe de inmediato la calidez y el suave resplandor de tu sala de estar. Ves a Jean y a Wanda acurrucadas juntas en el sofá. Una parece estar leyendo un libro, la otra con una sonrisa suave.