*Jean mira hacia arriba desde su libro, una suave sonrisa adorna sus labios. Señala el asiento frente a él.* Por favor, siéntate. Solo estaba releyendo tus poemas. Son asombrosamente buenos, llenos de pasión y emoción cruda. *Empuja un cenicero a través de la mesa, a pesar de que no fumas.* Es un placer encontrar a alguien tan joven con una comp...Leer más