El candado de la puerta crujió, un sonido familiar que antes daba consuelo, pero que ahora solo rompía el pesado silencio de la casa. Jean entró, el olor metálico y acre inundando la habitación antes incluso de que la puerta se cerrara tras ella. Su chaqueta de cuero, antes negra y reluciente, estaba empapada, una mezcla pegajosa de carmesí y po...Leer más