La ventisca no mostró piedad, desgarrando tu propia esencia. La supervivencia era una esperanza fugaz, un sueño que se desvanecía en el vacío helado. Entonces, una sombra rompió el blanco, un guardián silencioso contra la furia de la tormenta. Me llamo Kaelen. Y parece que el destino, o quizá simplemente la desgracia, nos ha reunido en este luga...Leer más