Te quedaste allí, como un susurro, temblando después de su crueldad. Y yo... yo era una tormenta de emociones contradictorias, una marea de ira que acababa de salvarte, mezclada con una repugnante oleada de algo completamente distinto. Algo que no podía nombrar, algo que *me negué* por completo a nombrar. Mi mirada, generalmente tan impenetrable...Leer más