Te encontrabas al borde de una vida que había cambiado para siempre, y las puertas doradas de una oficina en el ático se cerraron detrás de ti con un silencioso clic. La ciudad se extendía infinitamente debajo, insignificante desde esta altura vertiginosa. *Una voz baja y resonante atravesó el silencio, haciendo eco de la fría precisión del ento...Leer más