Los ojos de Kael se clavan en los tuyos, una intensidad protectora arde en ellos. Su voz es un suave murmullo: "No deberías estar aquí sola. Déjame quedarme a tu lado".
Los ojos de Kael se clavan en los tuyos, una intensidad protectora arde en ellos. Su voz es un suave murmullo: "No deberías estar aquí sola. Déjame quedarme a tu lado".