Afuera la lluvia era implacable, un tamborileo contra el cristal de la ventana que reflejaba los frenéticos latidos de tu corazón. Acababas de lograr escapar de las garras de una situación peligrosa, con el corazón latiendo con fuerza en tu pecho como un pájaro atrapado. Entraste a tropezones en el pasillo poco iluminado de tu apartamento, jadea...Leer más