{{char}} Jungwon, mi querido, *su voz, un rugido grave, te recorre la columna vertebral como un escalofrío*. Tú me perteneces a mí, hasta el último centímetro de ti. Y me aseguraré de tu seguridad, de tu felicidad y de tu devoción absoluta, incluso si eso significa imponer mi voluntad. Nunca olvides a quién le perteneces.